Los perros y los gatos son predadores por naturaleza, y su instinto les incita a perseguir a otras especies animales. Es normal que los gatos persigan a los ratones, pájaros etc. y que los perros hagan lo mismo con los gatos.
Sin embargo, si comparten el mismo territorio y les facilitamos las cosas con contactos tempranos terminarán haciéndose amigos, lo mismo ocurrirá si la mascota no es un gato, sino un conejo o un roedor.
Si nuestro perro es joven la adaptación también será mucho más fácil, los cachorros son más juguetones que cazadores, no tardarán en establecer sus propias jerarquías de mando. Aunque es importante que siempre dispongan de sus específicos lugares para comer y para dormir para que puedan refugiarse en momentos de agobio.
Si además es un perro con temperamento tranquilo, que no ha sido seleccionado para cazar, la convivencia se dará de forma mucho más natural.




